Uno de los principales miedos al acudir a un masaje terapéutico es la posibilidad de sentir dolor o incomodidad durante la sesión. Es completamente comprensible, especialmente si vienes de la cultura del masaje de relajación suave.
¿Por qué ocurre?
El masaje terapéutico trabaja sobre tejidos profundos que pueden llevar meses o años acumulando tensión. Cuando el especialista presiona esas zonas, el sistema nervioso puede interpretar esa presión como una señal de alerta. Esto no significa que el tratamiento sea dañino, sino todo lo contrario.
Las contracturas musculares son nódulos de tejido tenso que restringen la circulación y comprimen los nervios. Para liberarlos, es necesario aplicar presión sostenida que temporalmente puede generar molestia.
¿Qué es normal sentir?
– Presión profunda que puede ser intensa pero manejable – Sensación de «alivio con dolor» (en inglés se llama «good pain») – Leve dolor muscular 24-48 horas después de la sesión (similar al post-entrenamiento) – Alivio progresivo con cada sesión
Lo que NO es normal:
– Dolor agudo e insoportable – Entumecimiento repentino – Hematomas excesivos
Mi compromiso con usted:
Siempre comuníqueme si la presión es demasiado intensa. El objetivo es trabajar en el límite de su tolerancia, no más allá. Con cada sesión, notará que la misma presión genera menos molestia, lo que significa que el tejido se está recuperando.